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BUSCO, ME BUSCO… No hay jueces ni abogados, solo yo. Me llamo JULIA, nací en la ciudad de Bahía blanca, el día Domingo, 8 de Octubre de 1967, un día muy pero muy lluvioso, en la calle SOLER (No en la dirección que figura en mi Partida de Nacimiento) en la casa de la partera María Margarita GRECCO (fallecida). El médico obstetra-ginecólogo de mi madre (muy renombrado en la ciudad, ya fallecido también) quedó en avisarles cuando se produjera un nacimiento. Así que ese mismo día a las 17 hs. la partera avisó mi nacimiento. Busco a mi MADRE BIOLÓGICA, que es de la que me dieron más datos, era una chica de 18 AÑOS de edad, de una ESTATURA de 1m55 cm. (aprox.) RUBIA, OJOS CLAROS nacida en la ciudad vecina de PUNTA ALTA, de apellido GOMEZ, que estudió en la ESCUELA N° 2 y que también había estudiado en la ESCUELA PROFESIONAL “corte y confección”, que SU CASA se encontraba en la calle ESPORA antes de llegar a LUIGGI en una CASA INTERNA de un pasillo al fondo. A los tres días de mi nacimiento, mi madre biológica viajó desde Punta Alta en compañía de su hermana hasta la casa de la partera en Bahía Blanca en busca de ayuda, ya que una vecina puntaltense la había denunciado, por su llegada al domicilio sin panza y sin bebé. Ante este pedido, unos parientes de mis padres adoptivos, la visitaron a mi madre biológica en su casa de Punta Alta, para tranquilizarla y explicarle que el juez de turno en Bahía Blanca ya había hecho todos los “tramites” pertinentes y que ya estaba anotada en el Registro Civil de Bahía Blanca como hija legitima de mis padres adoptivos. Ahí es dónde la conocieron, junto a ella se encontraba su padre, un hombre de estatura alta, rubio, con aspecto de ser de la Marina, y que hoy puedo agregar que trabajaba en la BASE NAVAL Puerto Belgrano y que luego lo trasladaron a otra ciudad. Al parecer mi familia biológica también hizo su propio PACTO de SILENCIO, y obviamente aún les queda el miedo de hablar y/o buscarme, puesto que no tengo novedades después de haber difundido mi búsqueda por los medios de comunicación, en la ciudad, zona y diversas provincias de Argentina. A los 25 años confirmé mi adopción, sospechándolo desde mis 12 años, pero recién ahora con la ayuda de Internet y las Agrupaciones que se dedican a ayudarnos a los hijos biológicos me lancé a la búsqueda de mi origen biológico. Mi lucha es encontrar a quien me permitió nacer y poder recuperar mis DERECHOS de IDENTIDAD y SALUD, no tengo nada que reprochar, SÍ, agradecer. Hoy después de tantos años transcurridos nadie le va a reprochar nada por haber tratado de hacerme un bien, si no iba a poder criarme cometió el acto más valeroso, que una madre puede hacer y permitió que dos personas sean felices, el amor que he recibido de mis papás, fue incomparable y yo les agradezco eternamente el que me hayan dado una infancia feliz, una educación y, por sobretodo, mucho amor, vivían por y para mí, lamentablemente, hoy, ya no están conmigo. No hace bien seguir cargando esa cruz sola, manteniendo ese secreto, es hora de asumir las responsabilidades y contar la verdad, de demostrar que se es una verdadera mujer, liberando su espíritu ante Dios que, estoy segura, ya la ha perdonado. Me pueden encontrar por Internet, he dejado copia de esta nota, en todas la páginas posibles, si no saben cómo se hace para entrar a Internet, pregunten, seguro que alguien los ayudará. Como personas sabemos que tenemos componentes heredados y componentes adquiridos. Ambos forman la PERSONA. Conocer los orígenes nos da seguridad y nos permite saber QUIENES SOMOS. Dónde estamos apoyados. Y por sobretodo nuestra raíz. Es muy complicado explicar lo que se siente cuando se desconocen los orígenes. Sobre todo a personas que no han sentido esto, saber quiénes somos sirve para sentirnos COMPLETOS. Con nuestro PASADO y el PRESENTE. Aquí no se trata de culpar a los padres biológicos o a los adoptivos o a los apropiadores. Cada uno habrá tenido sus motivos para hacer lo que hizo y tampoco somos Dios para juzgar. Pero tampoco nadie es Dios para decirnos si PODEMOS O NO saber nuestro pasado. Negarnos la posibilidad de conocer nuestra historia es condenarnos a vivir sin poder construir nuestra persona. Es un proceso muy intimo e interno, un encuentro MUY PERSONAL, que tiene sus tiempos de elaboración. No todos procesamos de la misma forma el conocer nuestros orígenes y nuestra historia. Tal vez usted, como muchos, pueda asociarse con un rostro, una voz, una historia y conozca sus genes tan importantes para su SALUD. El tema es muy delicado se calculan más de 3 millones de personas en nuestro país buscando su origen biológico. Deseo dejar constancia que no tengo intención de constituirme en el líder de ningún movimiento que busque identidades biológicas, ni creo estar capacitado para ello. Simplemente, y no es poco, quiero CONOCER MI ORIGEN BIOLÓGICO. |
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